Conexiones

Conciencia, 23/oct/19

A nivel biológico la capacidad perceptiva está dada por la cantidad de encuentros sinápticos que podamos lograr, mientras más conexiones mayor cantidad de información circula a través de tus neuronas y a través de ti. Más en este tiempo se ha vuelto evidente que no sólo es la cantidad de información sino la calidad de ella la que te reformula. Todos sabemos que no es el mensajero sino el mensaje lo que cuenta, pero quizá lo que no sabemos es cómo el mensaje que transmites va a transformarte irremediablemente, así que abramos bien los ojos. El descomunal bloqueo que tenemos y que impide ver nuestra sombra, no permite tener una versión completa de la realidad. Siempre vemos o pretendemos ver una versión maquillada, disminuída o acomodada evitando la parte que nos incomoda. El mismo patrón lo aplicamos hacia la sociedad y hacia toda la información que no llega generando dos tipos de patologías: En la primera caemos en una especie de “positivismo” new age en el que creemos inegnuamente “que todo es perfecto”, que todo lo resuelve el “amor” o que “todo es “karma”, “cada uno tiene su verdad” y repetimos una serie frases perfumadas pero que en nuestros labios huelen a insecticida, porque nuestra realidad no es capaz de entenderlas verdaderamente y menos de sostenerlas. Renunciamos a cualquier nivel de crítica o reflexión por considerarlo “negativo” (“no me hables de cosas negativas”). Así nos convertimos en las perfectas ovejas blancas. En la segunda nos sumergimos en un pesimismo en el que ya nada tiene solución. “El mundo es una basura”, las “personas son basura” y “ya está todo perdido”, “no se puede confiar en nadie”. Quebrados, sin Fe y sin conocimiento, empezamos a sentir un minúsculo placer al diseminar un venenoso mensaje de desesperanza y a jugar a ser el ángel negro del apocalipsis. Así nos convertimos en las perfectas ovejas negras. Mas en ninguno de los casos dejamos de ser pobres ovejas. Ya ni siquiera es tan importante qué es lo que pienso sino ¿por qué lo pienso? Llegar a este segundo nivel de relexión ya merecería un premio Nobel. Si no puedo ver mi sombra, mis condicionamientos, mis motivaciones ocultas por estar paralizado por el miedo, me estoy perdiendo realmente la vida. Vivir la vida, ¿solo apoyado en ingenuas creencias de que haya un cielo o una vida futura?, ¿esperando a todo el mundo? Lo único que verdaderamente trasciende es la verdad, así que si no logramos en los locos años en que nos prestan este cuerpo: Hacer de verdad, Decir la verdad, Pensar la verdad, Sentir la verdad, simplemente nos elevaremos como chispas de fuego creyendo que podemos llegar al Sol pero caeremos convertidos en ceniza. Quizá el 99% de lo que he leído en mi vida fue pura basura pero el 1% salvó mi vida, por lo menos hasta ahora. No es popular ser honesto ni decir la verdad, pero la vida está perfectamente diseñada para que en una sola vida cualquier ser humano encuentre el sentido de la existencia, la liberación de la mente y finalmente la trascendencia. ¿de qué depende?, ¿Es una obligación o un acto de desmesurado coraje intentar vencer tu sombra, tu cobardía, tu ingenuidad, tu fatalismo? Lo verdaderamente espiritual no es un juego new age, nos estamos jugando la vida y ni siquiera nos damos cuenta, por fátuos, superficiales, irresponsables, ingenuos, mentirosos, peresosos y cobardes. Entonces cómo avanzar con alegría y con seriedad, con ligereza y con firmesa, con compasión pero implacable verdad, con esperanza pero sin ingenuidad. Si alguien lee esto, por favor, acepto sugerencias. Si comparamos nuestro cuerpo con el planeta, quizá los seres humanos tengamos una función similar a las neuronas: recibir y transmitir información. Mira bien qué recibes y qué transmites y sobre todo con quién te conectas.