Cuántas veces he de morir antes de convertirme en el SER que amo

plantas sagradas, 27/oct/19

Hace poco días pasó cerca de Cusco una gran tormenta, dos días después vi en un periódico local la foto de un hombre que había sido impactado por un rayo. Es difícil creer que esto sea posible pero parece que es más frecuente de lo que creemos. En la tradición de los Q’eros este acontecimiento es interpretado como una bendición para la víctima, quien probablemente llegue ha ser un “alto misayoq” (algo así como un iniciado de la más alta jerarquía). Cuando analizamos qué hay detrás de estas tradiciones (bastante comunes en otras culturas también) que reconocen como sagrado o bendecido a quien ha sobrevivido a la muerte, encontramos que es puro sentido común reconocer que una persona que escapó de la muerte muy probablemente va a cambiar su punto de vista y su percepción de la vida. Va a sentir como un verdadero milagro, un regalo del universo, esta segunda oportunidad de estar VIVO. Es muy probable que esta EXPERIENCIA sea tan transformadora que sea capáz de romper y dejar a tras todos los condicionamientos habituales que limitan la vida humana. Si hacemos una comparación de estas situaciones de muerte con las ceremonias de plantas sagradas encontramos que el significado más profundo de la ceremonia es también sobrevivir a la posibilidad del encuentro con la muerte y como este probable encuentro tiene el potencial de transformarte. Para aclarar, lo PRIMERO es que no todos tienen la suerte de tener una experiencia tan profunda y trascendental como el encuentro con la muerte, aunque si hay un alto porcentaje de quienes la han tenido y no una sino muchas veces. Lo SEGUNDO es que para quienes no han tenido la EXPERIENCIA de lo trascendental que puede ser esto, la ingesta de plantas sagradas podría verse como un juego irresponsable en el que uno arriesga innecesariamente la vida. La respuesta a lo segundo sería que estadísticamente hay cien veces más probabilidades que la gente se muera en la calle por un accidente de tráfico o incluso en un hospital por negligencia médica que tomando plantas sagradas. Esto ciertamente no quita que las ceremonias lleven implicito un riesgo en si mismas, no debido a la toxicidad que las plantas puedan tener sino a los desequilibrios psicológicos y emocionales que los participantes puedan manifestar ya que estos son cada vez son más graves y evidentes. La sociedad y el sistema actual representan una energía inconsciente que está enfermando y degenerando a las personas. Los niveles de violencia estructural y la insensibilidad a la que tiene que recurrir una persona -como forma de protección para poder sobrevivir- están conduciendo a que el ser humano promedio sea una versión comparable a sus ancestros paleolíticos. Estamos a punto de perder miles de años de evolución en términos de SENSIBILIDAD y parece que a pocos le importa. Parece que el mensaje del sistema fuera: Adaptate o sucumbe. Yo no me puedo adaptar a la violencia, no me quiero adaptar. Esto se traduce en las ceremonias y fuera de ellas en un altísimo indice de violencia interior contenida y reprimida que espera simplemente un pequeño detonante para estallar de forma estrepitosa. Este es el único peligro real que yo veo en una ceremonia. Que los niveles de violencia, frustración, desesperanza sigan creciendo. Otro punto interesante es que mientras más valoras el milagro de la vida más dispuesto estarás de arriesgarte para llegar al corazón del misterio de la existencia. El comentario a lo primero es que gracias a tener estos encuentros con la muerte -que te pueden dejar varios días sin palabras- a los pocos días o semanas puedes constatar como todos los patrones y condicionamientos vuelven a recomponerse, a ganar terreno nuevamente y finalmente a tomar el control de tu vida. Es realmente muy duro de aceptar cómo, después de ver los ojos de la muerte podemos volver a caer en niveles de mecanicidad tan básicos. Sin embargo toda esta dinámica no es en vano, es un invalorable regalo para medir el gigantesco esfuerzo que uno tiene que hacer antes de lograr una verdadera transformación. Por eso me espanta cuando veo que te quieren vender todo barato y decirte que la iluminación está a la vuelta de la esquina. Si no te dicen la verdad respecto a la magnitud del esfuerzo que hay que hacer para liberarse y trascender, no te están haciendo ningún bien sino un daño, porque no sabrás como administrar correctamente tu tiempo y tus prioridades estarán equivocadas. Cuántas veces he de morir antes de convertirme en el SER que amo.