Dime con quién peleas y te diré quien eres

reflexión social, 31/mayo/20

Era difícil de entender -para las personas que vivimos al margen de la descomposición global- qué significaban las controvertidas discrepancias entre Donald Trump y la OMS, CNN, Twiter, FB, Youtube o Google. Finalmente las tensiones originales terminaron en guerra frontal y por suerte dieron un respiro a mi atormentada necesidad de entender.

Ahora son más que claros los intereses que representan cada uno de los bandos: Es una guerra entre trillonarios contra millonarios.

Detrás de la muy venida a menos OMS (usada como mascarón de proa) para liderar la lucha contra la “pandemia” y recomendar el confinamiento, está Bill Gates con el grupo Rockefeller y unos cuantos aliados más, quienes representan el bando de los trillonarios. Ellos sueñan con un mundo de alta tecnología, inteligencia artificial, robotizado y mecanizado, alimentos transgénicos y una nueva generación de humanos/esclavos, manipulados genéticamente a quienes se les ha hecho recesivo el gen correspondiente al pensamiento crítico. Simplemente obedecen.

En una sociedad de este tipo no hace falta tanta mano de obra. Hace años que se han dado cuenta que el modelo consumista del capitalismo está llevando el planeta a la ruina (probablemente ellos si creen en el CG). Que mil millones de humanos bastan y sobran para esta sociedad de la nueva era tecnológica. Que los otros -casi 7,000 millones sobran- no solo están destruyendo el planeta sino que es muy probable que den problemas sociales, por lo que sería muy recomendable su desaparición. Quizá de forma natural, a través de virus o enfermedades, ya que se ha demostrado científicamente que podemos ser muy resistentes al hambre y a la miseria, además que tomaría más tiempo la extinción y ya no queda mucho.

El principal oponente a este modelo es el bando de los millonarios liderados por nuestro querido Donald, que igualmente es parte del capitalismo salvaje e inconsciente -en términos de respeto al planeta y a los seres humanos- pero todavía depende mucho de los recursos humanos y la sociedad de consumo para su propia subsistencia. Está compuesta por los nuevos millonarios quienes probablemente creen que la situación de miseria y pobreza no es tan grave y que todavía pueden seguir explotando a la Tierra y a los humanos hasta que se les ocurra alguna solución en el camino (solución que ya encontraron los trillonarios). Es posible que crean que todavía la contención social puede hacerse con armas y policía y así ganar tiempo para que quizá en una sociedad controlada y vigilada -gracias al 5G- puedan identificar prontamente a todos los perversos subversivos que publican calumnias contra el querido y paternal sistema.

De ganar el bando de los trillonarios probablemente nos queden 5 o 6 años a lo sumo. Con el modelo del simpático Donald quizá lleguemos a 20 0 30 años más pero en condiciones cada vez más difíciles.

Recordando un texto que se le atribuye al gran Eduardo Galeano (pero que en realidad no lo es): "Un cocinero “open mind”, demócrata y consciente decide convocar en su restaurant a la codorniz, al faisán, al gallo, al cerdo, etc., para que en muestra de su magnánima generosidad todos tengan el privilegio de decidir: ¿en que salsa desean ser cocinados?"

El pánico inicial creado por los MEDIOS DE COMUNICACION más el confinamiento recomendado por la OMS (cuando todavía alguien le creía) y el consumo de ciertos productos FARMACEUTICOS para prevenir el covid fueron una combinación perfecta para destruir sectores de la economía en las que el grupo Rockefeller no tiene inversiones. Sus principales inversiones están en la industria químicofamacéutica y los medios de comunicación y entretenimiento. El petróleo dejó de serlo tras retirarse en el 2016 de la industria petrolera luego de 150 años de extraordinarias ganancias. ¿Interesante no?

Hay una vieja historia que conecta a los nefastos Gates con los Rockefeller: No solo estar entre los más ricos del mundo, con fortunas literalmente incalculables, pues nadie sabe lo que en realidad tienen porque la mayor parte pues está oculta y resguardada por el secreto bancario; no solo comparten la misma visión y la misma avidez, sino que muy probablemente sean socios en muchas empresas.

En el año 2010, 500 mil acciones de Monsanto fueron compradas por la Fundación Bill y Melinda Gates. Luego que la criminal empresa se enriqueciera con una larga lista de productos estrella que a lo largo de la historia destruyeron la salud de la humanidad, responsables de miles de muertes y canceres (agente naranja, PCB, Dioxina, BGR, aspartame, roundup entre otros), a pesar de controlar el 90% del mercado transgénico no podían ya limpiar su deteriorada imagen mundial por lo que no les quedó otro camino que vender la empresa y desaparecer el aterrorizador nombre. En el año 2018 la alemana Bayer -cuyos crímenes no son tan famosos- compra Monsanto por 67,000 millones de dólares. Bayer fue una de las tres empresas en las que se disolvió la IG Farben (IG Auschwitz), una de las empresas más criminales de la historia alemana, quien fue accionista principal de la Standard Oil de Rockefeller y viceversa.

Hasta ahora los medios de comunicación no solo habían protegido sino blindado la imagen de muchas empresas que son verdaderas organizaciones delictivas, el verdadero crimen organizado que gobernó el siglo XX. Crearon una densa cortina de humo y campañas desinformativas atacando a quienes se atrevían revelar información veraz y/o cuestionar la honorabilidad de esas empresas y sus miembros y así crearon la teoría de la conspiración ante la que mucha gente tiembla para evitar ser vinculado con semejante patraña. Pero esto no es teoría, esto es HISTORIA.

¿Qué dicen nuestros gobiernos sobre todo esto?