El verdadero Poder de este mundo: La Coorporatocracia

reflexión social, 08/dic/19

A lo largo del último siglo, las corporaciones se dieron cuenta que tenían el poder económico para ir eliminando todos los obtáculos que impedían su crecimiento sin límite. El lucro se estableció como el pricipal objetivo por encima de la ética y los valores humanos y los “valores” coorporativos se trasladaron a la sociedad, tanto tienes tanto vales.

Presionaron y sobornaron a los gobiernos y aprobaron leyes a favor de estas y en abierta contradicción con objetivos nacionales o el bien común. Desde los años 60s, la política se volvió una hipócrita batalla retórica para legitimar los intereses coorporativos.

Eliminadas las barreras iniciales se fueron haciendo más y más poderosas hasta manejar cifras que pueden ser capaces de doblejar hasta las más puras intenciones.

Nunca podré entenderme a mi mismo sin entender la situación mundial. Es importante comprender que una cosa es tener el gobierno y otra es tener el poder. En la actualidad muy pocos gobernantes tienen el poder real. Así, en el supuesto caso que un hombre honrrado llegue al gobierno no podría hacer mucho sin sentarse a negociar con los que tienen el poder en su país y en el mundo. Las coorporaciones que controlan los medios de comunicación, los bancos, la distribución de alimentos, etc. podrían crear un nivel de oposición y caos que ningún gobernante podría soportar.

Hay quienes defienden la ideología que las supuestas “libertades económicas” son el mayor logro de la humanidad, quizá no se dan cuenta que -en su respectiva escala- es la misma ideología que defenderían las celulas cancerosas, argumentando que los tumores tienen todo el “derecho y la libertad” de determinar hasta donde pueden crecer. Me imagino al ministro de economía de las células cancerosas anunciando que para el próximo año el crecimiento sostenido del cancer debe de ser del orden del 12% y todas las células gritan: ¡Siiiiiii!

Sin embargo la humanidad avanza inexorablemente hacia una comprensión mayor -gracias al desarrollo del centro intelectual- y no obstante las incalculables fortunas que invierten a través de los medios de comunicaión, redes sociales y la industria del entretenimiento –como armas de estupidización masiva- tarde o temprano la inmensa mayoría terminará por entender y enmendar el rumbo, siempre y cuando cada uno haga su parte, es decir por lo menos comparte este texto. Si cada uno barriera su vereda, la calle estaría limpia…