Está CLARO que no hay mala intención

reflexión social, 08/sep/19

Tuve que ir a Europa a comienzo de Mayo y a diferencia del año anterior no necesité solicitar el servicio de rooming por que apenas aterrizó el avión noté el cambio de operador. Ok, que modernos, comente para mí. Consciente de lo que podría costar una llamadita corté de inmediato datos celulares y puse el teléfono en silencio por casi 2 meses, solo lo usaba cuando encontraba wifi.

Días antes de regresar me sorprendió un email que decía: recibo rechazado de su débito automático. Tengo un plan telefónico de 99.99 soles por mes (aproximadamente 30 dólares). Recordé que el año pasado había sucedido algo exactamente igual. Inicié un reclamo y a los minutos un funcionario me dio la solución: “No se preocupe señor, le podemos hacer un descuento, no debe pagar ese monto sino la mitad”. Como había cometido el descuido de contestar alguna llamada me sentía un poco en culpa sin una consciencia clara del monto consumido, así que casi intimidado por mi inexperiencia decidí aceptar su generosa oferta. Me pareció muy extraño que un funcionario de un call center tuviera semejante potestad, ¿reducirte la deuda al 50% en menos de un minuto?, pero dije: ellos sabrán, son una “empresa seria”. En ese momento no pensaba tanto en cuanto estaba pagando sino en cuanto me estaba “ahorrando”. No quiero tener deudas, menos con los telefónos. Ahora toda deuda aparece en el servicio de información (infocorp en Perú) y eres mirado como ciudadano de tercera. En el nuevo recibo (2019) pretendían cobrar la misma cifra, pensé: esto parece un dejavu. Era algo como 889 soles (274 dólares). Intenté llamar por teléfono y luego de escuchar robots por casi una hora decidí ir a una oficina. presenté un reclamo y me dijeron que espere noticias. Esperé cerca de un mes y me aparece la misma noticia: “bla, bla,bla, le podemos hacer un descuento del 50%”.

Pensé: esto no parece, es una burla. Este año tenía plena consciencia que no había realizado ni recibido ninguna llamada y no estaba dispuesto a regalarles ni un sol. Después de 2 horas de trámites y averiguaciones descubrí la famosa página donde hacer la apelación; de paso aprendí que también en esa página se encontraban registradas todas mis llamadas (entrantes y salientes) así que descargué esa información y la adjunte a mi apelación. Después de 5 días recibo una llamada pidiendo disculpas y diciendo que efectivamente ha habido un error y que lamentan mucho los inconvenientes causados. Yo no lo podía creer, no podía creer el grado de descaro o el nivel de organización que tienen para concertar y encubrir esta forma de sustraerte el dinero. El año pasado me asustaron y caí como tonto, este año no pudieron. Pero la pregunta es: ¿es esto legal? No quiero gastar mi tiempo revisando la cuenta de teléfono, de electricidad, de tarjeta de crédito. Me pasó lo mismo con la membresía de una tarjeta de crédito. Me dijeron que no había que pagar, luego me cobraron, reclamé y me devolvieron. Pero no quiero, es algo que me viene desde adentro, no quiero gastar mi precioso tiempo de vida en esa forma: hablando con robots o presentando “reclamos”. Mi lógica es muy simple, díganme mis amigos ilustrados si me equivoco: Si un ciudadano de a pie intenta robar un banco y no lo logra, igual se comete un delito y se llama intento de robo. No es un error, no basta una disculpa. A mediado de los 80s empezó una campaña multimillonaria planeada y dirigida por Milton Friedman con la intención de ampliar los mercados para favorecer la libre empresa. Se trataba de sembrar un “chip” en la mente de todos con una información muy puntual: “Las empresas estatales son corruptas e ineficientes y el estado es un pésimo administrador”. Se invirtieron millones de dolares en publicidad para que esto llegue a todo ser humano, especialmente en américa latina que siempre fue el laboratorio. El cine, la televisión y los diarios se encargaron de repetir esto hasta que la gente lo aprendió y comenzó a repetir, mis amigos lo repetían, mis padres lo repetían: Las empresas estatales son corruptas e ineficientes y el estado es un pésimo administrador.

Desde los 80s todos los gobiernos Latinoamericanos vendieron casi la totalidad de las empresas públicas a precios irrisorios. Vendieron todos los servicios públicos como agua, comunicación, electricidad, petróleo, recursos naturales y en otros sectores clave como educación y salud nunca se invirtió la cantidad adecuada de manera que servían de permanente comprobación: ya ven, ¡lo público no funciona! ¡dejemos todo en las sabias manos del mercado! Para los países Latinoamericanos esto no fue una opción a elegir. Fue una imposición ideológica condicionada a la obtención de “prestamos de desarrollo” provenientes del BM y el BID. Fue el modelo económico diseñado por Milton y los “chicago boys”. El famoso tren que te lleva a machupicchu, no solo es el tren mas caro del mundo sino el más ineficiente según el criterio costo-beneficio son apenas 32 kms. y puede llegar a costar 500 dólares. Hace unos años hice un cálculo aproximado y salió que el tren recibe el doble de ingresos que el estado peruano por cada persona que visita machupicchu. ¿El estado peruano tiene una de las “siete maravillas” y la empresa que administra el tren gana dos veces más? Claro, ahora entiendo, es que el estado es un pésimo administrador….

Como para que no me quede duda de que realmente piensan en todo, después de 5 días de la llamada telefónica me llega un mail con la sentencia por escrito y mi nuevo recibo: 99.99 soles con todas las disculpas del caso y 4 páginas de un anexo de confidencialidad en el que me encuentro imposibilitado de revelar el contenido de la correspondencia bi lateral entre la empresa de servicios telefónicos y yo. ¿Es esto legal? Lo que más me espanta es lo relativamente fácil que fue manipular a millones de personas y que muchos hasta hoy, sigan repitiendo su vieja canción.