Frases y libros

Conciencia, 14/jun/20

Los libros no se miden por toneladas o los millones de letras que puedan tener, los mido por las frases que me dejan. Es imposible recordar un libro por completo, pero una frase… puede quedar para siempre.

La frase es el arte de resumir, miles de libros, miles de años, miles de vidas, de otras personas en todos los tiempos.

Los libros se pueden perder, se pueden quemar. Las frases te pueden incendiar y también perder en la locura de intentar amar.

Cuando el fuego visitó mi casa, perdí todos mis libros. Más de 40 años juntando y atesorándolos. Ahora, solo quedan frases. De alguna forma el libro es parecido a la materia y la frase al espíritu. Léase frase, léase verso, léase corazón del cielo.

Los libros me enseñaron que pueden ser lo más bello de la vida, también me enseñaron que no sirven para nada, pues “la letra mata y el espíritu vivifica”.

Los libros me conectan con mi madre, heredé el amor que ella sentía por sus hijos y por sus libros. Tuve desde niño acceso a todos ellos, aunque no entendía nada, a los 13 leí Sartre, a los 14 Camus. Me sentaba a los 15 en la banca del parque a esperar que alguna chica notara que estaba leyendo Vallejo. Nunca nadie me vio, pero fui feliz.

Las lágrimas que algunos libros me arrancaron son las mismas con las que escribo hasta ahora.

Yo viví a través de ellos y hoy ellos viven en mí, todos somos uno ante el gran misterio. Yo sé quien soy, y por eso sé que también soy tú, mas eso no calma mi sed hasta que tú lo sientas. Es difícil de explicar.

Hay momentos que tienen límites y otros que no, a veces hay distancias y separaciones y otros en los que es imposible distinguir algo que no se llame vida, incluida la muerte.

Amo la humanidad, amo su grandeza, amo su bajeza. Es como la selva, no puedes vivir odiando a las serpientes, solo hay que aprender a tener cuidado.

Conozco lugares –como el que cuido- que están en perfecto equilibrio. No hay tantas serpientes por que hay animales que se las comen, mas en otros, en los que el hombre destruyó, todo está fuera de balance y la muerte asecha.

Si pintas un verso en una pared te puede llevar la policía, si te escondes detrás de una pared de policías nunca te llegarán los versos.

No me interesa tener razón, ni ser el dueño de la verdad, tengo solo la esperanza que la verdad me acaricie cada tanto.

¿De qué sirve todo lo que sabes, si cada tres segundos te lo olvidas?