Tiempo sin nombre

Conciencia, 03/mayo/20

El desafío más grande que enfrentamos los seres conscientes de este tiempo es permanecer abiertos a toda información veraz y objetiva de todas las monstruosidades que suceden en el mundo sin que estas minen nuestra gratitud y el aprecio por la vida. Amar la verdad por sobre todas las cosas, sin importar el sabor temporal que esta presente. Él que solo busca lo dulce terminará diabético. El compromiso con la verdad no depende de cuan agria o cuan dulce sea o de cuánto acaricia o confronta mis ideas. El compromiso es con la verdad, no con ninguna ideología o creencia.

A lo largo de la vida muchos de nosotros (que ya tenemos algunos años) hemos podido comprobar como nuestras creencias pueden cambiar y hemos percibido que en ellas no está la esencia de nuestro ser. Sin embargo muchos de los que todavía no han vivido esa experiencia son capaces de insultar, agredir o incluso matar por defender sus creencias.

La relación entre la vida y la verdad es inseparable. Nada más vivo que la verdad ni más verdadero que la vida. Sin embargo cuánto nos cuesta ser auténticos seres en permanente contacto con la fuente, no meras estaciones repetidoras de patrones y programas obsoletos.

Fui practicante católico hasta los 14 años, luego fui hinduísta, evangélico, gnóstico, hermetista, budista, chamanista, buscando mi esencia y mi verdad como quien busca su identidad en la marca de ropa que usa. Eso si, el capitalismo o el comunismo nunca fueron mi religión.

Cada vez que realizaba algún cambio decía: pero que ciego que estaba. Ahora me río.

Nada fue una perdida de tiempo, todo aportó algo en su momento. No se puede cuestionar al que dice que busca; pero lo más importante es que en la vida hay un tiempo para buscar y otro para encontrar. Sino encuentras la verdad antes que la vida se acabe ¿qué pretendes hacer cuando esta termine? ¿Cómo saber que la “verdad” que has descubierto hasta ahora es la verdadera verdad y no otra capa más del autoengaño? ¿Qué harás cuando la muerte te pregunte el password para el siguiente nivel?

Lo más hermoso de este juego es que no hay garantías. Nunca sabrás en esta vida –que por naturaleza es dual- si llegaste finalmente a la unidad. Si llegaste, trascenderás tanto en este mundo como en los siguientes niveles, sino nos quedaremos aferrados a nuestras creencias y al olvido para disolvernos finalmente como la bruma cuando se levanta el Sol.

Solo trasciende lo verdadero, la mentira tiene patas cortas. Pasarán este Cielo y esta Tierra pero mis palabras no pasarán, decía el maestro.

Cuando uno va reconociendo la tremenda inteligencia que hay detrás de este increíble juego que llamamos vida, es difícil no pensar que detrás de esa inteligencia hay un Ser y que ese Ser es pura inteligencia, incluso cuando se manifiesta como absoluta inconsciencia o peor aún con humor negro. Aunque le llamemos azar a todo lo que pasa, ese azar es demasiado inteligente para el concepto que tenemos de azar.

En 1925 Einstein y Niels Bohr sostuvieron muchas conversaciones acerca de la naturaleza de la realidad, a Einstein le costaba mucho aceptar los postulados de la física cuántica y el principio de incertidumbre por lo que le increpó a Bohr: “Dios no juega a los dados“, a lo que Bohr le replicó: “deja de decirle a Dios lo que tiene que hacer“.

Prueba máxima de cómo hasta las grandes mentes (y especialmente ellas) pueden entramparse en creencias.

Cada vez soy más consciente que hay gente muy oscura que pretende llevarnos como ovejitas al matadero. Lo que no saben es que ellos son la consecuencia del Amor que se avecina y que romperá el cerco.

La naturaleza del Amor es de tal brillo que inevitablemente genera una sombra proporcional a su intensidad. Quizá este sea el tiempo más oscuro que le ha tocado vivir a la humanidad pero también el que trae la oportunidad de conocer el amor más grande de todos los tiempos.

Amor = verdad = vida = consciencia = sensibilidad = realidad = libertad son todas una sola palabra.

La libertad es aquello que ni siquiera Dios se atrevió a quitarnos.

“No hay más Dios que la realidad ni más realidad que Dios”.