Tres grandes amigos

reflexión social, 28/jun/20

Hace 15 años leí un artículo del periodista Greg Palast de la BBC y “The Guardian” que había hecho una investigación sobre un “gran inversionista” llamado Paul Singer, no es exactamente un músico, lo denunciaba por malas prácticas capitalistas. El señor se dedicaba a la especulación financiera, a comprar deudas externas de países caídos en desgracia y luego obtenía millonarias utilidades. Hasta ahí nada nuevo, pero la modalidad que introdujo fue realmente creativa. Primero intentaba con sobornos adquirir las deudas en condiciones ventajosas, sino funcionaba promovía lujosas fiestas privadas -a las que invitaba a funcionarios del gobierno ligados a la economía- estas terminaban en sendas orgías con drogas y pedofilia incluida, las cuales filmaba prolija y detalladamente para chantajear luego a los funcionarios que negociavan la deuda de los países que elegía.

Sus operaciones quedaron demostradas en Republica del Congo, Perú y Argentina entre otros. Así se hizo en muy poco tiempo de una fortuna realmente incalculable. Singer es el mayor donante del partido Republicano y responsable de la destrucción de muchas empresas y economías. Es considerado y “respetado” en Wall Streat como un terrorista financiero apodado “el buitre”.

Su gran amigo, Mitt Romney otro audaz “inversionista”, a través de Bain capital se encargó de convertir a la pequeña Monsanto en el mega monstro corporativo que fue, ahora adquirida por la Bayer. En el 2012 Romney -representando al partido Republicano- casi gana en las elecciones presidenciales contra Obama. Con la teoría económica de la “destrucción creativa” dejó sin empleo a millones de estadounidenses a través de la compra y venta de grandes compañías en USA. Es considerado en USA como el máximo exponente del “capitalismo salvaje”. Su incalculable fortuna invertida en farmacéuticas y medios de comunicación lo llevó -desde el 2012- a ser gran amigo y asesor de Bill Gates quienes forman un trilogía de terror junto a Paul Singer (íntimo amigo de Romney y el principal donante para su campaña presidencial).

Entonces, si tiene plumas, camina como pato, se mueve como pato y dice cuac, no me digas que es un gato. No me digas que estas personas son honestas y honorables y que no tienen los medios para doblegar y corromper a cualquier gobernante. Las personas que usan el término “conspiranóico” están siendo inconscientemente cómplices de toda esta corrupción.

Solo veo tres opciones para quienes consienten a estos criminales: Ser demasiado corrupto o demasiado cobarde o demasiado ingenuo que al final es lo mismo. La historia está registrando cada acto y cada palabra que dices y que no dices frente a esta situación.

Pandemia, vacunas, transgénicos, 5G, terrorismo financiero, militarismo, suspensión de derechos y libertad de expresión, es todo parte del mismo cuento titulado: “la caperucita boba” en la que el lobo se comió a la abuelita democracia.