Psicópatas jugando a ser dioses

reflexión social, 02/ago/20

Cada vez es más evidente que vivimos un tiempo en el que hay dos posiciones contrarias, divergentes y quizá irreconciliables.

La primera está inspirada en la vida y nos brinda una sabiduría que emana de una sana relación con el universo. Esto permite, aunque no tengamos un pomposo título de tecnócrata tener por lo menos sentido común, el menos común de los sentidos entre muchos tecnócratas.

Permítanme ahora continuar en plural porque sé que hay cientos de miles de personas que se identificarán con esto.

Queremos un mundo que nos permita una vida sencilla y natural en el que podamos evolucionar material, emocional, intelectual y espiritualmente y el RESPETO sea el código.

Respeto por la vida, por la biodiversidad, respeto a minerales, vegetales, animales y humanos. Un mundo en el que las emociones sanas estén por encima del dinero y la avaricia.

Un mundo en el que la transparencia sea real y se nos informe y se nos consulte sobre las decisiones que están afectando el presente y el futuro. La segunda opción representa una ideología muy peligrosa basada en la suprema y autocrática arrogancia, una especie de neo fascismo tecnológico que cree que puede controlar no solo a los seres humanos sino también a la naturaleza.

El Tiempo actual es muy complejo y peligroso porque hay una contundente mayoría de aproximadamente el 80 % de la población mundial que no tiene acceso o no le interesa la información tecnológica. No saben o quizá tampoco quieren saber que esto puede destruir su vida.

No los culpo, porque son los medios de comunicación sometidos, los responsables de que vivamos rodeados de información oficial falsa y mucha gente ya no sabe ni que creer.

Es muy difícil para una persona normal aunque con mente abierta y ligera curiosidad científica estar al día de todo lo que sucede en todas las áreas en las que se están invirtiendo billones de dólares que en algún momento se convertirán en millones de billones más para sus inversores. No estoy para nada en contra de una tecnología responsable, el gran problema es que todavía hay mucha gente que no cree que el mundo está siendo gobernado por psicópatas y va ha ser muy difícil liberarnos de ellos si no encontramos pronto la manera.

La historia humana nos muestra cómo desde el principio cada pequeño avance tecnológico fue inmediatamente utilizado con fines militares y para el control de masas.

Los griegos en la época de Arquímedes, descubrieron el espejo cóncavo y no lo usaron para hacer cocinas solares, inmediatamente aprendieron a incendiar naves “enemigas”, por lo menos así cuenta la leyenda. Lo mismo sucedió con el hierro, el acero o la rueda. La posesión de tecnología fue y seguirá siendo una ventaja militar.

Entonces el problema NO es la tecnología sino en manos de quién está. Desde mediados del siglo pasado los grandes científicos del mundo se dieron cuenta que los nuevos “mecenas” ya no serían necesariamente los gobiernos y los militares sino que la ciencia por sí misma ya es el arma y se constituía en el nuevo gran poder.

La vida es un proceso atravesado por el azar en distintas escalas, cosa que la hace irrepetible, irreversible e imprevisible. Ha habido ya -en los 5 mil millones de años que lleva la vida sobre la Tierra- 5 veces en las que por diferentes causas casi desaparece, a estos fenómenos los científicos llaman extinciones masivas y algunos piensan que podemos estar cerca de la sexta.

A partir de 1953 con el modelo de ADN propuesto por Watson y Crick nace una nueva rama de la biología que se ha convertido en la rama hegemónica (evidentemente por su alta rentabilidad), es la llamada biología molecular. Ya en el año 1969 dos estudiantes de Harvard lograron aislar por primera vez un gen y advierten de los peligros de manipular el ADN y la posibilidad de fuga de virus o bacterias no naturales. En el año 1976 se convocó una convención de biólogos moleculares en California que terminó por aprobar una moratoria voluntaria para “sus experimentos” con el ADN. Sin embargo la moratoria quedó en el papel y comenzó la carrera comercial por dominar la biotecnología. En los años 70s ya empezaron a manipular genes e insertarlos en células vivas. En 1985 ya se hacían directamente en plantas agregando genes con fines comerciales.

El desequilibrio profundo de estas mentes genera una ideología la cual cree que puede reducir al ser humano y a la naturaleza a una simple máquina de acción y reacción imaginando poder controlarla a la perfección. Sin embargo hay muchos otros científicos más acertados como Barbara Mcklintok (1950) que no comparte esta visión reduccionista de la biología molecular, demostrando que los genes son por naturaleza inestables y que pueden cambiar en cualquier momento por diferentes causas (epigenética).

En la década del 80 se inició el proyecto genoma humano (proyecto que intenta descifrar el código de nuestros genes) y es cierto que también la biología molecular ha contribuido mucho para curar o prevenir muchas enfermedades, pero también estamos entrando en un terreno muy peligroso en el que se pueden detectar genes supuestamente relacionados con conductas antisociales y desactivarlos o suprimirlos a través de vacunas que afectan el ARN (pequeña coincidencia). Todo depende de que consideramos “antisocial”.

Ya hay una propuesta de eliminar el gen VMAT2 supuestamente relacionado con el fanatismo religioso. Dicen que este gen pudiera llevar por ejemplo a un fanático musulmán a poner una supuesta bomba.

La pregunta es ¿Cómo sabemos que los señores que manejan esta tecnología no llevan años poniendo sustancias en la tierra, en el agua y en el aire tratando de modificar la genética y así “esculpir” un nuevo perfil de ser humano a su imagen y semejanza. Me viene a la mente un artículo que leí sobre los “pobres de derecha: el mejor invento del neoliberalismo”, o la pasividad con la que casi todo el mundo aceptó el bozal.

Me imagino que no les causará ninguna sorpresa saber que son el pentágono y la fundación Gates los mayores inversionistas de la tecnología de impulsadores genéticos.

En Julio del 2019 ya hicieron pruebas en Burkina Faso (África), diseminando insectos supuestamente infértiles que ayudarían a controlar la Malaria pero lo hicieron sin consentimiento de las personas directamente afectadas. Los organismos con impulsores genéticos pueden alterar dramática y definitivamente todos los ecosistemas del planeta pues no respetan fronteras y podrían impulsar una reacción en cadena sin posibilidad de control. ¿Nuevos virus?

Esto de tener psicópatas gobernando y jugando a ser dioses quizá es la explicación velada de la actual debacle mundial.

Parados en una suprema arrogancia se atreven a cambiar los códigos de la naturaleza, a extinguir especies porque creen que no sirven, a alterar ecosistemas, a sentirse orgullosos de crear máquinas “superiores” a los seres humanos, a crear miles de robots que le quitan el trabajo a millones de personas, además de explotar a medio mundo.

Creo que tienen todo el derecho de auto extinguirse, pero que pasa con el derecho a la vida de todas las demás personas.

En medio de esta gravísima situación veo dos grandes responsabilidades: la de quienes manejando una tecnología potencialmente tan destructiva no tienen la transparencia que la situación amerita: Ellos, los “iluminados”, están decidiendo por toda la humanidad, esta es su farsa de democracia y en el otro extremos todos los que en la encuesta de la vida adoran la respuesta: NO SABE, NO OPINA.