Solo el Amor permanece

reflexión social, 05/abr/21

La razón está herida mortalmente, y esto es así para desaparecer lo último que queda de la dignidad humana. Quieren acostumbrarte a pensar que tú, por más que estes viendo lo que estás viendo, no lo estás viendo. Quieren que te rindas ante la presión social. Te dicen: Las masas tienen la razón, pero no te dicen que las masas son manipuladas desde hace siglos.

Si por un lado es cierto que millones de personas creyendo algo también lo crean, no quiere decir que ese algo que crean sea correcto, conveniente o evolutivo, más aún si su “pensamiento” es el fruto de la mentira y la manipulación sostenida.

Aunque vengan mil millones de moscas a decirme que comer escrementos es delicioso y saludable no les creeré, no necesito probarlo, no es necesario creerles.

No puedo traicionar mi razón y mucho menos mi corazón que desde un principio me llevó por un buen camino y me hizo ver que realmente el mundo está al revés. Estamos jugando contra mafiosos que nos exigen honradez y coherencia. Siento mucha compasión por los tibios que no toman posición, que dolor que les espera cuando entiendan que el tiempo fue ahora.

Cuando a la injusticia llaman justicia (incluso algunos la llaman “karma”), a la falta de ética llaman astucia, a lo inmoral llaman progreso...

La mentira se disfrazó de verdad y se convirtió en el pan de cada día. Pero no puede sostenerse eternamente, su energía es limitada, finita. De allí su actual desesperación por obtener el control total de “la realidad” y poder mantener a la farsa en el trono. Cada día necesitan más control para tapar cada nuevo hueco por donde emerge la verdad como una semilla que rompe el concreto con voluntad inquebrantable. Por eso no debemos tener miedo porque la verdad está destinada a ser y la mentira no puede engañar a todos todo el tiempo, está condenada a perder, a destruirse, a ser insostenible.

Su principal herramienta es la ambigüedad, han creado una zona “gris”, “liberada” para ellos, “inexpugnable”, “incuestionable”, desde donde se crean las leyes, las ideologías, las normas sociales e incluso la “ciencia”. Una zona en la que la dignidad, la honra y el respeto se adquieren con dinero, un verdadero paraíso (fiscal) en el que el único Dios que adoran es la riqueza material.

Hablar de su miseria moral puede ser castigado -por los más conservadores- como difamación y ridiculizado por su “vanguardia”. Los valores humanos son vistos por ellos como un anticuado código que va contra su felicidad.

De hecho conocen secretos y mecanismos que las mayorías desconoce, saben bien que existe una forma de gobernar a través de la dualidad, del doble juego, de la doble moral, del doble lenguaje, de la doble ”realidad”. Pero en la versión “oficial” no existe nada de esto, te dirían que estás loco, de hecho pretenden volverte loco mediante la manipulación de la realidad. Si ves lo que está tras el telón dirán: “solo son delirios de individuos con trastornos mentales” que padecen algún tipo de “paranoia social” a los cuales llaman despectivamente “conspiranoicos”.

Su capacidad de manipular y controlar la información está a punto de ser absoluta. Con la llegada del 5G y la nueva generación de ordenadores, la detección de disidencias será casi inmediata y las consecuencias dependerán de su potencial impacto mediático: Si no tiene mucha trascendencia la persona será ridiculizada y despreciada, pero si la tiene la condena será la muerte o el confinamiento de por vida. Como el caso de Julian Assange.

¿Qué ganan con todo esto? Solo los “5 minutos” de gloria y poder que les regala la historia de saberse capaces -no de liberar- sino de someter a miles de millones.

Pero lo que no saben es que tan indigno es ser sometido como someter a otro ser humano.

Si, es indigno someter a otro ser humano, es indigno engañarlo, despojarlo, abusar de él mediante la “oferta y la demanda”. Es indigno destruir la belleza de la naturaleza, la belleza de las relaciones humanas, el arte. Todo para someterlas a condicionamientos económicos, ¿así creen que nos pueden controlar? Por eso la imperiosa necesidad que tienen de destruir la dignidad humana que permanentemente los acusa desde su último bastión: la última gente libre. ¿Cómo es posible que aquellos que se creen los dueños del mundo no lo tengan todo? Parece que no les queda otro camino que intentar destruir todo aquello que nunca podrán poseer, la honestidad, la solidaridad, la compasión... el amor. Pero serán vanos intentos, pues el amor permanece...